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el pensamiento es rebeldía, el conocimiento es libertad

sábado, 8 de noviembre de 2014

Reseña de La leyenda negra, de Iván Vélez, en la revista Leer



HISTORIA Y PROPAGANDA



LA HISTORIA ES EL RELATO DEL HECHONO EL HECHO. Por eso, como dis­ci­plina aca­dé­mica, está con­de­nada a rees­cri­bir el pasado. Puede hacerlo cons­tru­yendo mitos o con la modes­tia del inves­ti­ga­dor que se limita a sacar a la luz los datos, los docu­men­tos y las prue­bas que per­mi­ten reven­tar los mitos, esos refu­gios de la iden­ti­dad hechos de amnesia. 

o en la imagen de la portada del libro.


martes, 4 de noviembre de 2014

Presentación del Proyecto Telémaco en las Jornadas Internacionales de Innovación docente en Filosofía, UCM:

JORNADAS INTERNACIONALES DE INNOVACIÓN DOCENTE EN LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

Viernes 7 de noviembre de 2014, Facultad de Filosofía, UCM, Ciudad Universitaria, Madrid.

Proyecto Telémaco.
Filosofía en Red

José Sánchez Tortosa

Telémaco, literalmente el luchador lejano, es el hijo de Ulises, que debe precipitar su paideia o educación ante la ausencia de su padre, en su viaje de vuelta a Ítaca, tras la guerra de Troya, lleno de aventuras: la Odisea. Atenea toma la forma de Mentor, su guía, y le conduce a Esparta y otros reinos desconocidos para el joven Telémaco, presentándole ante las cortes y los reyes de esos pueblos (HOMERO, Odisea canto II, vv. 265 y ss.).





lunes, 29 de septiembre de 2014

Reseña del libro de Pedro Lomba, Los márgenes de la modernidad

Vituperio, definición e identidad

José Sánchez Tortosa

Reseña de Pedro Lomba,Márgenes de la Modernidad. Libertinismo y Filosofía en el siglo XVII, Madrid, Escolar y Mayo Editores, 2014, 282 págs.


La Historia de las ideas se juega a menudo en la historia de las palabras que operan como referentes funcionales suyos. La superficie del lenguaje convencional oculta significados complejos, variables y contradictorios que la filosofía ha de rescatar críticamente del revuelo en el que se enfrascan los que toman las palabras para afirmar la propia identidad frente a la del otro, sin cuya negación no hay identificación de eficacia suficiente.

martes, 15 de julio de 2014

Artículo en mi blog de Periodista Digital

Equiparar a Israel con el Tercer Reich es la victoria póstuma del nacionalsocialismo. Desde luego, no resiste el más mínimo contraste con la realidad. No se obliga a los llamados palestinos a identificarse con marcas externas. No se les prohíbe ser abogados, médicos, profesores o diputados. Jamás hubo algo parecido a un partido judío admitido por el régimen de Hitler. No hay guetos. No hay campos de exterminio. Aniquilar a la población palestina es posible técnica y materialmente para Israel y, en su lugar, ataca centros de armamento y avisa con 48 horas de antelación de sus ataques, siempre en respuesta a los indiscriminados bombardeos o atentados contra población civil israelí:
"Y la trampa en la cual Israel ha evitado dejarse atrapar durante ya más de sesenta años es ésa: la de ceder a la tentación de una victoria militar fulgurante y casi gratuita. Que arrastraría una muerte moral irreversible.
Quienes amamos a Israel, lo amamos exactamente por renunciar a esa victoria. Y a esa muerte." (G. Albiac, 14-VII-14)
Los que condenan a Israel no suelen pronunciarse cuando las víctimas de los fanáticos islamistas son judíos. Ni siquiera cuando son musulmanes. Ninguna víctima musulmana reclama su atención si la autoría no es israelí. Ignorar todo esto no es delito. Pero ignorarlo y entregarse a la retórica onanista de demonizar a un Estado que defiende a su población civil por el hecho de que es judío, pues no se hace con ningún otro Estado, constituye darle la razón a Hitler:
Gustavo D. Perednik: “Si los árabes deponen las armas se acabó la guerra. Si los israelíes deponen las armas se acabó Israel.” (23-IV-07)
No es obligatorio estudiar la realidad. Tampoco lo es valorarla si se desconoce. Pero esto es mucho más fácil, más gratuito, más rentable social y psicológicamente. Por ello, muchos se entregan a ese ejercicio de superioridad moral que la ignorancia, la ceguera y los prejuicios proporcionan. Ahí se esconde la judeofobia. Ahí se esconden las nuevas formas o herencias del nazismo, no bajo un bigote ridículo o uniformes relucientes.

domingo, 15 de junio de 2014

Exposición de dibujos basados en El profesor en la trinchera, en el Museo ABC

Exposición de dibujos basados en El profesor en la trinchera, en el Museo ABC


El próximo 17 de Junio, martes, a las 20:00 horas, en el Museo ABC de Madrid, Calle Amaniel 29, tendrá lugar la inauguración de la exposición de los estudiantes del IES de Celanova, que han realizado dibujos de distintos libros. Uno de ellos es el que se puede ver en la imagen superior.





sábado, 14 de junio de 2014

Artículo en la Revista de Humanidades de Drenda Médica sobre los males postmodernos de la instrucción pública






The postmodern school.
Triumph of Pedagogy, defeat of Education

José Sánchez Tortosa

Resumen
El autor analiza los fundamentos doctrinales de la enseñanza actual y
el papel de la Pedagogía. Pues, en su opinión, en los sistemas públicos de enseñanza de
la posmodernidad es el docente el que está subordinado al pedagogo, que se ha erigido
en el «Sumo Pontífice» de los procesos educativos. Por ello, propone una redefinición
de los fines de la enseñanza de acuerdo con los olvidados fundamentos filosóficos.

Palabras clave
Fundamentos filosóficos de la Educación. Escuela postmoderna.
Pedagogía. Enseñanza.

Abstract
The author analyzes the doctrinal foundations of Education today,
and the role of Pedagogy in it. In his opinion, in public Education Systems of
postmodernism is the teacher who is subordinate to the pedagogue, who has emerged
as the «Supreme Pontiff» of the educational process. So he proposes a redefinition
of the aims of Education according to the forgotten philosophical foundations.

Key words
Philosophical foundations of Education. Postmodern school. Pedagogy.

Education.




miércoles, 11 de junio de 2014

CASABLANCA. La película. De la caverna de Platón al bar de Rick

Cine 

y Filosofía
CASABLANCA. La película.
De la caverna de Platón al bar de Rick


El miércoles 18 de junio del año 2014 según el calendario Juliano, apenas unos días antes del solsticio de verano, a las 11.30 horas, en la sala de proyecciones del  centro Hipatia, de Rivas-Vaciamadrid (Madrid), estamos citados con la grandeza del cine, con La Película, de la cual todas las demás son herencia, tributo, reflejo o traición, con Bogart e Ingrid Bergman, palabras mayores. Para entender algo y disfrutar aun más de este Acontecimiento habrá unas palabras con que filosofar entre los asistentes y librarse durante un rato de la estupidez cotidiana y las rutinas de los hombres.
¿Quién estaría dispuesto a perdérselo?


El silencio de las cosas

Casablanca sobre una pantalla gigante, proyectada una y otra vez eternamente en una sala vacía. La flauta mágica sonando una y otra vez eternamente sin auditorio. Versos de Dante en la página de un libro abierto que nadie lee. La Venus del espejo reclinada sobre la pared de una habitación totalmente blanca sin puertas ni ventanas, sin mirada, sin ojos, sin consciencia, sin objetivo, retorno cíclico sin inicio ni fin.

Hay en las cosas como un silencio límite, esencial, que la mirada de Ilsa Lung entre la niebla del aeropuerto niega. El encuadre exacto del plano en que Rick renuncia al final feliz, groseramente feliz, se eleva por encima de la torpeza tragicómica de la realidad. La grandeza estética del derrotado queda en la memoria de todo espectador que no sea imbécil integral tras esa secuencia definitiva, eterna, necesaria. La ironía quirúrgica del derrotado hace de su fracaso material triunfo estético. La inercia de la podredumbre rutinaria se resquebraja en esas palabras, cuando todo está ya perdido salvo la arrogancia de no haber traicionado nada, de no ceder a la victoria, a la mera supervivencia cotidiana, a la comodidad cavernícola de la ceguera voluntaria, de la estupidez hecha carne, hecha destino. No morir sin al menos saberlo. No morir sin al menos merecer estéticamente la vida, aunque duela, porque duele. As time goes by palpita bajo el aullido monocorde y cacofónico de los días que se suceden cosidos a la nada. El latido verdadero e inasible de la existencia hecho melodía, notas de un piano y la voz ronca de un cantante de jazz entre el humo del local y la eternidad. As time goes by, o panta rei, anunciado ya como voz que clama en el desierto por Heráclito, llamado El Oscuro. Todo fluye, estamos hechos de tiempo, de agua, de fuego, inciertos, sedientos, vaporosos, del material con que se tejen los sueños, enfermos crónicos de muerte y consciencia, interminable sucesión de difuntos. La rebeldía instantánea de cada escena refuta esa muerte diaria, y abre vértigos de lucidez anudados a esa eternidad frágil que es la memoria de los hombres, la sabiduría de los hijos del cine y la literatura. La vida está sólo en el instante. Por eso es, digámoslo sin pudor ni escrúpulo, con la brutalidad de una escritura que no debe nada a nada, por eso es imposible:

Yvonne: Where were you last night?
Rick: That's so long ago, I don't remember.
Yvonne: Will I see you tonight?
Rick: I never make plans that far ahead.


Hipervínculos:
Grandeza estética del derrotado: Borges sentencia la superioridad estética del vencido. Nos queda pensar que la victoria es uno de los espejismos de la derrota, a la que todos pertenecemos.
comodidad cavernícola: Platón, República, VII
ceguera voluntaria: E. de la Boétie, Tratado de la servidumbre voluntaria.
material con que se tejen los sueños: Bogart en El Halcón Maltés, película basada en la novela de Dashiell Hammett, parafrasea al Shakespeare de La Tempestad.
interminable sucesión de difuntos: en palabras de la lucidez barroca de Quevedo:

Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.



jueves, 24 de abril de 2014

viernes, 18 de abril de 2014

Pisa como síntoma. Artículo en El Mundo




TRIBUNA EDUCACIÓN

Pisa es solamente el síntoma






ES CARACTERÍSTICO de sociedades mediáticas la tendencia a enmascarar los prejuicios con argumentaciones ad hoc. Así, se refuerza la posición propia frente a los desmentidos que la realidad se empeña en mostrar si es estudiada con cierto rigor. La estrategia funciona. En el caso de la enseñanza, esta inercia rebrota cada vez que aparece un informe sobre la calidad escolar o se plantea la posibilidad de una reforma del sistema educativo.

jueves, 27 de marzo de 2014

Sobre el libro de poemas Campos, de Fernández Vítores



El vacío y la palabra. Sobre la posibilidad y riesgo de una poesía materialista

José Sánchez Tortosa




Reseña de Campos, de Raúl Fernández Vítores, Editorial Vitruvio, Madrid, 2013, texto basado en la presentación celebrada en el Café Comercial de Madrid, la tarde del 7 de febrero de 2014.


En cierto memorable texto, titulado Parménides, Platón imagina el encuentro de un Parménides anciano, acompañado del genial Zenón, con un Sócrates casi adolescente...


Para seguir leyendo pincha aquí o en la portada del libro (imagen superior)

sábado, 22 de marzo de 2014

La orquesta seguía tocando. R. Reder, superviviente de Belzec

La orquesta seguía tocando. 
Rudolf Reder, superviviente de Belzec


En Marzo de 1942 comienzan a funcionar las cámaras de gas de Belzec. El campo de exterminio de Belzec, a diferencia de los complejos de Auschwitz o de Majdanek, tenía una extensión bastante limitada (poco más de 7 hectáreas). Su cometido consistía exclusivamente en el asesinato de judíos. Es el primer campo de esa naturaleza dentro de la Operación Reindhart (el campo de Chelmno, que empieza a operar antes casi de modo experimental, emplea camiones para el asesinato de las víctimas y no se encuadra en ese programa). Resultado: unos 450 mil muertos por monóxido de carbono, según Raul Hilberg, unos 600 mil, según la enciclopedia del Holocausto de Yad Vashem. Los cuerpos de las víctimas son enterrados en masa. Posteriormente, dentro de la acción 1005, se procede a la incineración de los cadáveres. Dada la proximidad del pueblo de Belzec, el hedor era inevitablemente percibido por la población del lugar. El campo está en funcionamiento hasta Diciembre del 42, menos de un año[1]. El ritmo de producción de muerte en esa cadena de montaje industrial destinada al exterminio alcanza cotas difícilmente imaginables. Luego es transformado en una granja que queda al cargo de un guarda ucraniano.

En Bélzec no había selección alguna. El destino ya estaba fijado con un margen de error que tiende a cero. Sólo un grupo reducido de prisioneros son provisionalmente mantenidos con vida unos meses para llevar a cabo las labores de apoyo al exterminio: evacuación e incineración de los cadáveres.

Pero dentro de ese ínfimo margen de error estadístico se encontraron tres personas: Rabbi Izaak Szapiro, Chaim Hirszman y Rudolf Reder. Tres supervivientes y, por tanto, tres testigos de uno de los centros diseñados para el exterminio industrializado de población civil por parte de un Estado. Conocer la estructura del campo y su forma de funcionamiento ha sido posible gracias a sus testimonios. Uno de ellos, Rudolf Reder, relata su experiencia en un libro titulado Bélzec. Además, testificó en la Comisión Especial de Investigación de los Crímenes Alemanes y suministró los datos suficientes para reconstruir la estructura del campo. Reder pasa allí unos cuatro meses. Por una serie de causas que convergen felizmente, consigue escapar. En su obra cuenta cómo su fuga fue posible sólo porque, como miembro de los equipos de trabajo que colaboraban con los nazis, pudo salir del campo a recoger un cargamento de planchas metálicas en noviembre de 1942 y aprovechó el descuido de los miembros de la Gestapo que lo custodiaban para escapar.

Con una economía estilística envidiable, característica, por otro lado, de la mayoría de los supervivientes que han dejado testimonio de su paso por el infierno, incapaces materialmente de entregarse a retóricas de ningún tipo, ni a la consecuente banalización del horror, Reder muestra la desnudez absoluta del condenado por la maquinaria nazi. La ropa aquí apenas significa nada. Es una desnudez más radical, más íntima, más definitiva la que Reder nos muestra, dentro de los estrechos márgenes de la palabra. La muerte es rutinaria, lógica, la primera certeza indudable del prisionero, una suerte de muero luego he existido contracartesiano:

 Death was certain, and what was the point of going on suffering? The dollars in Belzec helped us - to die easier...  [2]


En ese proceso, la deshumanización integral ha sido consumada por medio de la igualación penitenciaria. Y, así, se produce la destrucción del individuo como tal. La muerte no llega con el último aliento de vida. La muerte está presente mucho antes, en cada momento por el que el sujeto pasa, reducido a un montón de músculos cada vez más inútiles, a unas constantes vitales en descenso, a una descomposición acelerada, visible. Como cierta a apuntar uno de los personajes entrevistado por Lanzmann en Shoah, son “muertos en prórroga”.

Los campos proceden a eliminar un excedente demográfico (los judíos de Europa) metódicamente relegado con anterioridad al ámbito, no ya de lo inhumano, sino de lo vírico, de lo antinatural:

We moved around like people who had no will anymore. We were one mass. I know a few names, but not many. Who was who and what their names were, in any case, were matters of complete indifference.[3]

El funcionamiento del campo, en mitad de un boscoso paraje de belleza inquietante que proyecta sombras sobre las sombras, sobre las cenizas, sobre el humo, se mantiene con una cotidianidad civilizada, propia de una nación culta, con refinada sensibilidad artística, en la cúspide de su progreso cultural, científico, político. En todos los campos de la muerte había banda musical, buena prueba del indudable carácter progresista y civilizado de la sociedad nacionalsocialista alemana, y de su sensibilidad artística. Según cuenta, por ejemplo, Toivi Blatt, en el campo de exterminio de Sobibor la orquesta de música recibía a los judíos procedentes de Francia y Holanda horas antes de que fueran convertidos en humo. Rudolf Reder también recuerda la banda musical. Él, químico de profesión, sin ser escritor profesional, logra en cuatro palabras toda la potencia poética de la sencillez verbal más limpia, más austera, más verdadera. En una sola frase consigue ser implacable y sencillo, despiadado y preciso, como sólo lo verdadero puede serlo. Así, con la combinación más escueta y sobria posible, la más colmada de verdad y fuerza literaria, Reder cuenta cómo la música sonaba mientras las cámaras procedían al gaseamiento de los judíos. Ese milagro vital, sobrevivir al Horror y contarlo, exigía el correspondiente milagro de la palabra, condensado en apenas cuatro vocablos (the orchestra was playing):

At the same time the wails of the people being suffocated in the chambers were audible, the orchestra was playing...[4]

Pocas frases condensan con tanta potencia literaria el verdadero horror del exterminio: «La orquesta seguía tocando…» Y no deja de ser notable y significativo que su autor no sea un poeta célebre, un escritor renombrado, un intelectual consagrado, sino un simple sujeto humano que se ha visto incrustado en una encrucijada de la Historia e inmerso en el horror. Su palabra es el eco que nos llega, sin mancha de estilo ni violencia de la prosa, tan puro como es posible desde el corazón de las tinieblas. El conocimiento (la verdad), según dictamen platónico, es recuerdo, no conmemoración. El superviviente recuerda y relata lo recordado, con el rigor escrupuloso del que no se engaña, del que ya no puede entregarse a engaño alguno, después de haberse enfrentado cara a cara con el horror, con la verdad, cegadora e insoportable, después de haber tenido que ser, incluso, parte de ese horror. Si hay algo que el superviviente nos enseña y ese mecanismo de olvido institucional, de adjetivación obscena, de ignorancia solemne con pose de compromiso, que es la conmemoración espectacular neutraliza es esto: que siempre, a pesar de todo, «la orquesta seguía tocando…»


Rudolf Reder, Belzec, Cracovia, Judaica Foundation Auschwitz-Birkenau State Museum, 1999, traducción del polaco al inglés de Ryszard O. Ores y prólogo de Jan Karski.




[1] YITZHAK ARAD, Belzec, Sobibor, Treblinka. The Operation Reinhard Death Camps, Bloomington and Indianápolis, 1987, pp. 24, 29.
[2] «La muerte era cierta. ¿Qué necesidad había de seguir sufriendo? Los dólares en Bélzec nos ayudaban… a morir más deprisa».
[3] «Nos movíamos en círculos como gente que no tiene ya voluntad. Éramos una masa. Sé unos pocos nombres, pero no muchos. Quién era quién y cuáles eran sus nombres, en cualquier caso, era una cuestión completamente indiferente».
[4] «Al mismo tiempo que los gemidos de la gente que estaba siendo asfixiada en las cámaras era audible, la orquesta seguía tocando…»