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lunes, 13 de junio de 2016

CASABLANCA. La película. De la caverna de Platón al bar de Rick

CASABLANCA. La película.

De la caverna de Platón al bar de Rick

Cine 

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y Filosofía

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CASABLANCA. La película.

De la caverna de Platón al bar de Rick

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El jueves 16 de junio del año 2016 según el calendario Juliano, apenas unos días antes del solsticio de verano, a las 10.30 horas, en la sala de proyecciones del edificio verde del centro Hipatia, de Rivas-Vaciamadrid (Madrid), estamos citados con la grandeza del cine, con La Película, de la cual todas las demás son herencia, tributo, reflejo, plagio o traición, con Bogart e Ingrid Bergman, palabras mayores. Para entender algo y disfrutar aun más de este Acontecimiento habrá unas palabras con que filosofar entre los asistentes y librarse durante un rato de la estupidez cotidiana y las rutinas de los hombres.

¿Quién estaría dispuesto a perdérselo?


El silencio de las cosas

Casablanca sobre una pantalla gigante, proyectada una y otra vez eternamente en una sala vacía. La flauta mágica sonando una y otra vez eternamente sin auditorio. Versos de Dante en la página de un libro abierto que nadie lee. La Venus del espejo reclinada sobre la pared de una habitación totalmente blanca sin puertas ni ventanas, sin mirada, sin ojos, sin consciencia, sin objetivo, retorno cíclico sin inicio ni fin.

Hay en las cosas como un silencio límite, esencial, que la mirada de Ilsa Lung entre la niebla del aeropuerto niega. El encuadre exacto del plano en que Rick renuncia al final feliz, groseramente feliz, se eleva por encima de la torpeza tragicómica de la realidad. La grandeza estética del derrotado queda en la memoria de todo espectador que no sea imbécil integral tras esa secuencia definitiva, eterna, necesaria. La ironía quirúrgica del derrotado hace de su fracaso material triunfo estético. La inercia de la podredumbre rutinaria se resquebraja en esas palabras, cuando todo está ya perdido salvo la arrogancia de no haber traicionado nada, de no ceder a la victoria, a la mera supervivencia cotidiana, a la comodidad cavernícola de la ceguera voluntaria, de la estupidez hecha carne, hecha destino. No morir sin al menos saberlo. No morir sin al menos merecer estéticamente la vida, aunque duela, porque duele. As time goes by palpita bajo el aullido monocorde y cacofónico de los días que se suceden cosidos a la nada. El latido verdadero e inasible de la existencia hecho melodía, notas de un piano y la voz ronca de un cantante de jazz entre el humo del local y la eternidad. As time goes by, o panta rei, anunciado ya como voz que clama en el desierto por Heráclito, llamado El Oscuro. Todo fluye, estamos hechos de tiempo, de agua, de fuego, inciertos, sedientos, vaporosos, del material con que se tejen los sueños, enfermos crónicos de muerte y consciencia, interminable sucesión de difuntos. La rebeldía instantánea de cada escena refuta esa muerte diaria, y abre vértigos de lucidez anudados a esa eternidad frágil que es la memoria de los hombres, la sabiduría de los hijos del cine y la literatura. La vida está sólo en el instante. Por eso es, digámoslo sin pudor ni escrúpulo, con la brutalidad de una escritura que no debe nada a nada, por eso es imposible:

Yvonne: Where were you last night?
Rick: That's so long ago, I don't remember.
Yvonne: Will I see you tonight?
Rick: I never make plans that far ahead.


Hipervínculos:
Grandeza estética del derrotadoBorges sentencia la superioridad estética del vencido. Nos queda pensar que la victoria es uno de los espejismos de la derrota, a la que todos pertenecemos.
comodidad cavernícola: Platón, República, VII
ceguera voluntaria: E. de la Boétie, Tratado de la servidumbre voluntaria.
material con que se tejen los sueños: Bogart en El Halcón Maltés, película basada en la novela de Dashiell Hammett, parafrasea al Shakespeare de La Tempestad.
interminable sucesión de difuntos: en palabras de la lucidez barroca de Quevedo:

Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.